Ernesto Guevara de la Serna nació en Rosario, Argentina, en 1928 en el seno de una familia acomodada. En 1952, junto a su amigo Alberto Granado, recorrió en motocicleta gran parte de Sudamérica, titulándose de médico un año después y comenzando un segundo viaje ahora por América Central. En Guatemala conoció a exiliados cubanos que lo llevaron a interesarse en la situación de la isla, mientras profundizaba su formación marxista. Tras el golpe de estado apoyado por Estados Unidos que derrocó al presidente de Guatemala en 1955, se dirigió a México donde encontró su destino al lado de los hermanos Castro, Raúl y Fidel,  que organizaban la revolución que terminaría con la dictadura de Fulgencio Batista. Comandante del Ejército Rebelde en 1957, se destacó como militar al tomar la estratégica ciudad de Santa Clara, entrando triunfante en la Habana en enero de 1959.

Declarado ciudadano cubano, tuvo la ocasión de conocer a los principales líderes mundiales como Gamal Abdel Nasser de la República Árabe Unida, Sukarno de Indonesia, Jawaharlal Nehru de la India, Josip Broz Tito de Yugoslavia, Mao Zedong de China y Nikita Krushchov de Unión Soviética. Al mismo tiempo ocupó varios cargos de importancia dentro del régimen revolucionario como Jefe de Industria del Instituto Nacional de Reforma Agraria y Presidente del Banco Nacional de Cuba. Tras la frustrada intervención norteamericana de Bahía Cochinos en 1961, encabezó la delegación cubana en la Conferencia de las Américas en Punta del Este Uruguay, donde participó en la reunión del Consejo Económico y Social de la Organización de Estados Americanos (O.E.A.), criticando fuertemente a la Alianza para el Progreso propuesta por el presidente estadounidense John Kennedy. También tuvo una importante participación en el acuerdo entre Cuba y la Unión Soviética lo que llevaría la Crisis de los Misiles de 1962.

En 1965 en su discurso de Argel criticó duramente a los países del bloque soviético por no apoyar decididamente los procesos revolucionarios del Tercer Mundo, por lo que fue reconvenido a su regreso a Cuba, pero convencido de la vía armada al socialismo, dejó todo para poner en práctica sus ideas revolucionarias y marchó al Congo. En 1966 ingresó a Bolivia para comenzar una guerrilla que, dada la situación estratégica del país, pudiera irradiar su influencia a Brasil, Paraguay, Perú, Chile y Argentina. El 8 de octubre de 1967, tras ser herido en una pierna, cayó prisionero del ejército boliviano en la quebrada del Yuro, siendo ejecutado al día siguiente en la escuela de La Higuera, muriendo el hombre pero naciendo un mito. Sus restos permanecieron sepultados en la localidad de Valle Grande, Bolivia, hasta la fecha de su hallazgo en 1997, siendo trasladados a La Habana y depositados en el Mausoleo del “Memorial Comandante Ernesto Che Guevara” ubicado en la ciudad de Santa Clara.

El “Che” Guevara  con su frase “hasta la victoria siempre”, se transformaría en el referente de las luchas guerrilleras de todo el mundo y su imagen, fotografía de Alberto Korda de 1960, con boina negra, barba rala y mirando al infinito, en un icono universal.

La Historia es nuestra y la hacen los Pueblos                                                                                                                                                                       Jorge Alejandro Araya Moya  Profesor de Historia y Geografía

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