Al finalizar la Guerra Civil Española (1936-1939) el general Francisco Franco impuso un régimen dictatorial de gobierno. A su muerte, el 20 de noviembre de 1975, se inició un período decisivo en la historia contemporánea de España: la transición de una dictadura a una democracia parlamentaria. Con base en la ley de sucesión de 1947, como jefe de Estado, Caudillo de España y de la Cruzada y Generalísimo de los Ejércitos, Franco tenía el derecho de designar a su sucesor, por lo que en 1969  dejó en su testamento como heredero al príncipe Juan Carlos de Borbón,  de la dinastía de había reinado en España hasta 1931, quien dos días después del fallecimiento del caudillo fue proclamado Rey de España, en un clima político de incertidumbre.

Al principio el monarca mantuvo al frente del gobierno al franquista Arias Navarro quien pensaba en aplicar cambios controlados que garantizaran la continuidad del régimen, pero fracasó en la implementación de las reformas y aplicó una fuerte represión. La oposición se agrupó en la Coordinación Democrática y continuó con las protestas, lo que llevó al monarca a destituir a Arias Navarro en julio de 1976 y a nombrar en su reemplazo como nuevo presidente de gobierno al joven político Adolfo Suárez.  Los partidos de oposición  desconfiaron del nombramiento al principio pero después apoyaron el proceso de reforma de Suárez, que buscaba desmantelar las bases del franquismo y establecer un régimen democrático. En septiembre de 1976 Suárez presentó el proyecto de Ley para la Reforma Política que fue aprobada por las Cortes franquistas, sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976 y promulgada el 4 de enero de 1977.

El proceso no estuvo exento de amenazas, por un lado la extrema derecha franquista que alentaba un golpe de estado militar que pusiera fin al proceso de democratización y por el otro lado el terrorismo nacionalista vasco de la ETA (Euskadi Ta Askatasuna) y la extrema izquierda, con ataques al ejército y la policía, llegando a la máxima tensión entre el 23 y el 29 de enero de 1977. Sin embargo, Adolfo Suárez en abril de ese año legalizó al Partido Comunista Español (PCE), amnistió a los presos políticos e impulsó las elecciones democráticas del 15 de junio de 1977 donde su partido, Unión de Centro Democrático (UCD), obtuvo 34.5% de los votos seguido con el 30% por el  Partido Socialista Obrero Español (PSOE) liderado por Felipe González. Para garantizar la tranquilidad interna del país, todos los partidos políticos firmaron el 25 de octubre de 1977  los Pactos de la Moncloa. Finalmente, las Cortes elegidas en 1977 iniciaron la discusión de la Constitución que, sometida a referéndum el 6 de diciembre de 1978, fue aprobada con un 87,78% de los votos, entrando en vigencia el 29 de diciembre del mismo año.

Adolfo Suárez dimitió el 29 de enero de 1981. El 23 de febrero el Teniente Coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero junto con otros mandos militares dieron  un golpe de estado pero la firme y decisiva intervención del rey Juan Carlos I de España hizo fracasar la intentona. De esta forma el Rey se transformó en el verdadero garante de la Monarquía Constitucional en España y en una de las figuras decisivas de la Transición. Juan Carlos abdicó en 2014.

La Historia es nuestra y la hacen los Pueblos                                                                                   Jorge Alejandro Araya Moya  Profesor de Historia y Geografía

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