El Festival de Viña y Lollapallooza son solo algunos de los conciertos más esperados agenda musical. Como consecuencia de las revueltas previstas para marzo, nuevamente artistas podrían cancelar su show, perjudicando a miles de fanáticos con entradas ya compradas. Para su tranquilidad, para estos casos existen los seguros de espectáculo, que aseguran la devolución del dinero si el evento no es reprogramado. 

Cada año, artistas musicales en todo el mundo llenan sus agendas de world tours. En Chile se espera con ansias el Festival de Viña del Mar en febrero, o Lollapallooza en marzo, así como Alejandro Sanz y Maroon Five este mes, Ozuna en marzo o Billie Eilish en junio, y muchos más.

Frente a esto, es inevitable recordar que tras el 18 de octubre, varios espectáculos fueron cancelados, ya sea por los daños infraestructurales, o porque los artistas decidieron cancelar su visita por precaución. Las revueltas que previstas para marzo podrían poner en peligro los conciertos confirmados para este 2020, lo que crearía un problema para la producción y para la lista interminable de fans con entradas compradas. 

Afortunadamente, las productoras a cargo de los shows que se vienen están respaldadas por un seguro de espectáculos -oficialmente Seguro de Cancelación de Eventos- hecho para proteger a los organizadores y a las personas que iban a asistir. Ricardo Quezada Botto, Gerente Comercial de la compañía Unnio Seguros Generales, destaca su importancia, señalando que, a pesar de que son otros los protagonistas frente al estallido social, gracias a él se resguarda a las personas que ya invirtieron para asistir a espectáculos.

«Si un concierto no se hace porque un artista se baja, la persona que compró entradas puede dirigirse a la ticketera, y esta actúa como intermediaria entre ellos y la compañía productora, quienes son finalmente los que responden al hacer valer Seguro de Cancelación de Eventos previamente contratado», señala Quezada. 

El experto explica que en el caso de Unnio, por ejemplo, el seguro tiene dos secciones. La primera, Contingencia y Cancelación del Evento, opera en caso de que este se suspenda, se aplace, o se reubique, por motivos ajenos a la organización. «Las cancelaciones más típicas son cuando hay órdenes de autoridades, la sede es inutilizable o presenta deficiencias técnicas, o por revueltas. Esto último es más complejo debido a la situación actual del país, pero es hay casos en que se puede cotizar por separado», señala Quezada.

La segunda, Responsabilidad Civil, es la que protege al organizador en el caso de perjuicios generados en el evento mismo, y es la que hace posible la devolución de entradas, si este no es  reprogramado.

En cuanto a las exclusiones, Quezada comenta que cuando se cancela por falta de público o falla de transmisión televisiva, no funciona. Si falta un artista o ejecutante, es posible cubrirlo con una prima extra para resolver el problema. 

Finalmente, agrega: «El conjunto de ambas partes crea un paquete que brinda la mejor cobertura integral para cualquier tipo de evento, y lo que permite no solo darle tranquilidad a los organizadores, sino que a las personas que invirtieron para ver a sus artistas». 

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