Un estudio realizado en el Fiordo Reloncaví, Región de Los Lagos, y publicado en la revista científica JGR Biogeosciences reporta que los choritos –un importante recurso comercial para Chile– son capaces de sobrevivir en aguas corrosivas.

El Fiordo Reloncaví, ubicado en la Región de Los Lagos, es considerado una zona estratégica para el desarrollo de la oceanografía en Chile. Además de la belleza escénica que lo caracteriza, es el fiordo que se ubica más al norte no solamente de la Patagonia, sino que también del hemisferio sur. En el medio de él desemboca el Río Puelo, realizando grandes aportes de agua dulce.

Allí, un equipo de científicos chilenos instaló la primera serie de tiempo de sistema de carbonato con una alta resolución temporal enfocado en estudiar la acidificación de los océanos, fenómeno que ocurre producto de la contaminación provocada por los gases del efecto invernadero. Se trata de investigadores del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh), quienes gracias a una boya oceanográfica lograron obtener datos continuos del Fiordo Reloncaví desde diciembre de 2014 hasta septiembre de 2016.

Luego de realizar mediciones de oxígeno disuelto, temperatura, salinidad, profundidad, pH y dióxido de carbono, los resultados del estudio publicado en la revista científica JGR Biogeosciences contrastan con lo que se creía en el ámbito científico hasta la fecha: que los organismos calcificadores –aquellos que forman concha– no podrían sobrevivir a la acidificación de los océanos.

 “Tras estudiar la química del Fiordo Reloncaví y, contrario a lo que se creía, pudimos concluir que los mejillones o choritos son capaces de sobrevivir a un sistema corrosivo. Es decir, están adaptados a la acidificación de los océanos”, explica el biólogo marino, doctorante del Centro IDEAL y líder del estudio, Maximiliano Vergara.

En Chile, la principal industria de la zona sur-austral es la acuicultura. Dentro de ella, la miticultura o cultivo del mejillón se considera la más grande en cuanto a volumen de exportación. Se estima que más del 70% de las semillas de chorito son cosechadas en el Fiordo Reloncaví, convirtiéndose en la principal fuente del país.

Por otra parte, el mismo estudio registró una disponibilidad de calcio crítica durante los meses de invierno, lo que debido a la fuerte variabilidad actual del océano es un indicador de potencial riesgo para la calcificación de larvas de mitílidos que se desarrollan en primavera y para los salmones que se cultivan en dichas aguas.

Cambio climático

Las proyecciones de cambio climático pronostican una reducción del 20% de las lluvias, lo que podría afectar la dinámica y la estructura de los organismos que viven en la columna de agua, como los mejillones.

“El saber en qué épocas del año existe más o menos corrosividad puede ayudar a disminuir el estrés en un sistema de cosecha. En Chile es fundamental seguir trabajando en estos sistemas de monitoreo, que puedan ser utilizados para hacer pronósticos”, concluye Vergara.

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