Columna De Opinión Del Profesor Jorge Araya: Thor y Kon Tiki

Publicado el: 07 Agosto 2018
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Una Aventura de Dioses: Thor y Kon Tiki

En 1947 un aventurero noruego llamado como el dios del trueno escandinavo, Thor Heyerdahl, se propuso demostrar que la Polinesia podría haber sido colonizada por habitantes provenientes de América del Sur. Entre otras hipótesis, le llamó la atención la existencia de una deidad solar polinésica a la que llamaban Tiki, quien según las leyendas procedía de la parte del cielo por donde se levanta el sol. El explorador encontró notables paralelismos entre los habitantes de aquellas islas y la cultura precolombina de Tiwanaku, cerca de La Paz, Bolivia, donde se encuentra una escultura antropomorfa llamado Kon-Tiki, además, los habitantes del lago Titicaca aseguraban que era el lugar de residencia del dios Qun Tiqi Wiraqucha  (Viracocha), nombre que los antiguos incas le daban al dios Sol. En consecuencia, Heyerdahl pensó que podría haber existido algún contacto entre ambos pueblos y para demostrarlo tomó la decisión de construir una balsa que sería movida únicamente por las corrientes ecuatoriales y la fuerza de los vientos alisios que se mantienen en dirección este-oeste por efecto de la rotación de la Tierra.

En el puerto de El Callao, Perú, en la costa  del Pacífico, Heyerdahl supervisó la construcción de una balsa de madera con técnicas similares a la que usaban los habitantes de la zona antes de la conquista española. La llamó Kon-Tiki en homenaje al Dios inca del sol y al nombre del mítico antepasado de los polinesios que vino del este. Una vez terminada, él y cuatro noruegos: Erik Hesselberg, marino; Knut Haugland, especialista en radiotransmisiones; Torstein Raaby, oceanógrafo; Herman Watzinger, ingeniero; y el etnólogo sueco Bengt Danielsson, zarparon el 28 de abril de 1947, con provisiones y un equipo de radio, confiando en que los vientos y las corrientes marinas los condujeran hasta Polinesia.  Así empezó una aventura de 101 días de viaje con el Océano Pacífico como único escenario y que les llevó a recorrer 4.300 millas náuticas (6.437 km). Tras 97 días de navegación, llegaron a la isla de Angatau, pero la corriente les impidió tocar tierra hasta cuatro días después cuando la Kon-Tiki arribó al atolón de Raroia, en el archipiélago de las Tuamotu, en la Polinesia francesa,  el 7 de agosto de 1947. Convencido de las similitudes tecnológicas del trabajo en piedra de los moai en Rapa Nui y los monolitos en Tiwanaku, Heyerdahl visitó Chile en la expedición a Isla de Pascua entre 1955 y 1956 y donó al Museo Nacional de Historia Natural una réplica a escala de su famosa embarcación Kon-Tiki.

Thor Heyerdahl dedicó su vida a demostrar que los océanos no aislaron a las distintas culturas durante los últimos 5.000 años, realizando otras expediciones como Ra I y Ra II entre 1969 y 1970, intentando probar que los egipcios podrían haber llegado a América; y la Tigris en 1978, para probar los contactos entre la  Cultura del valle del Indo, en Pakistán, y los sumerios de Mesopotamia, hoy Irak. En Oslo, Noruega, se encuentra el Museo de la Kon-Tiki que conserva el legado de sus expediciones. Su frase característica era: "¿Límites? Nunca he visto uno. Sin embargo, he escuchado que existen en las mentes de algunas personas". Thor Heyerdahl falleció el 18 de abril de 2002, a la edad de 87 años, iniciando su última expedición a la eternidad.

La Historia es nuestra y la hacen los Pueblos                                                                                  
Jorge Alejandro Araya Moya  Profesor de Historia y Geografía

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