Por. Valentina Gonzalez – Gerenta Socialab Ventures

La innovación social se asoma como una vía necesaria para resolver los desafíos país, porque aunque el rol del estado es determinante, al entender los problemas como sistémicos y complejos, para hacerles frente de manera dinámica, también se requiere de soluciones que vengan de diferentes actores de la sociedad. Si bien el gobierno es el encargado de establecer las reglas del juego, los grandes avances vienen de los creativos, los inventores y los emprendedores. Aquí es donde el concepto de “aceleradora de impacto” aparece como un importante motor. No el único, pero sí uno relevante y necesario.

Los emprendedores o innovadores sociales han actuado de manera histórica como “sensores humanos” capaces de identificar problemas en diferentes entornos de manera temprana, entender estos problemas y proponer soluciones escalables para enfrentarlos. En este camino las aceleradoras de impacto cumplen un rol relevante en el impulso de estas soluciones porque  no solo potencian la rentabilidad económica, el crecimiento y la internacionalización de emprendimientos (al igual que las aceleradoras tradicionales,) sino que también es impulsan aquellas soluciones que al existir, generan un valor social o medioambiental.

Esto es justamente lo que hace Socialab Ventures, acelerando soluciones que apuntan a resolver problemas específicos que se manifiestan en la agenda social y al mismo tiempo son económicamente rentables. Entre estas soluciones está por ejemplo Hora Fácil, que con su existencia ya permite que más de un millón y medio de personas se atiendan en los consultorios sin hacer filas. Su innovación está puesta al servicio del bienestar de las personas, y su crecimiento derivará en que más personas se vean beneficiadas al atenderse en un centro de salud bajo las condiciones existentes actuales.

Otras soluciones como Lab4U han permitido democratizar el acceso a la ciencia a usando únicamente el teléfono, lo que permite dar acceso a un laboratorio científico que de manera tradicional tendría un alto costo, o Servisenior, que ha trabajado por agrupar oportunidades de empleos y capacitación para personas mayores de 50 años que se encuentran excluidas del sistema laboral. Es decir, la existencia de estos emprendimientos no sólo radica en la generación de rentabilidad económica, sino el abordaje de problemas existentes en la sociedad desde la capacidad de un innovador que pone su talento al servicio de las personas.

Es necesario ampliar nuestra mirada frente a los problemas que Chile tiene hoy y sumar nuevos actores y soluciones para resolver los problemas de siempre. Impulsar innovadores sociales que ya fueron capaces de entender fallas en el sistema y han creado una propuesta útil, que garantiza resultados positivos y pone freno a algunos de los problemas que nos aquejan.

La innovación de triple impacto (económica, social y medioambiental) llegó para quedarse y se perfila como uno de los caminos que debemos recorrer para crear valor desde grandes empresas hasta ONG. Debemos expandir nuestra visión, conectarnos con soluciones del exterior de nuestras organizaciones y recordar que no se puede hacer negocios si no existe un clima donde lo social y medioambiental no están equilibrados.

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